Exhibition
Museo Experimental El Eco, UNAM — Mexico City, 2007–2008
The museum becomes a workshop area
where the site is understood
as a state of transformation.
David Miranda, Curatorial Notes — 2007
For some art specialists, the essence of Modernism rests in the use of the characteristic methods of a discipline, not to subvert it but to establish it more firmly in its specific area. The arts and crafts that framed the different chapters of history inherited multiple constructive possibilities of form from their material qualities. Such expressions constitute a field of knowledge of the world that, far from being a quotation or commemoration of it, defines diverse alternatives for its habitability. An example of this is the emotional architecture of Mathias Goeritz, materialized in the lines of the Museo Experimental El Eco building. As a consequence of this modern quality, contemporary art — through the syntax of the artists' work — has been defined as a passerby circulating within material techniques understood as crafts, no longer to exalt the codes of a discipline but for the transgression of it, in pursuit of the opening of our visual perception and the symbolic categories we grant to the artistic fact. Thus, we can now understand the work of art as a consequence of plastic action, a deliberate vestige of artistic practice, or an authentic document of the creative process that contributes to the formation of a symbolic image connecting the artist's intention with everything else.
Artistic practice carried out in a specific site activates diverse reflections regarding the insertion of plastic expression, and above all regarding the artist's work within a space foreign to his studio. For Ricardo Rendón (Mexico City, 1970), the salon, the gallery, and in this case the museum, become a workshop area where the formal, symbolic, and aesthetic characteristics of the site allow one to understand the place where he produces his work as a “state of transformation.” Zona en Construcción is how Rendón defines his intervention in the courtyard of the Museo Experimental El Eco, which stands as a series of ascending elements assembled with construction materials, formally alluding to the castillos that support the envelope of a building. These elements are the container of the void between the surface of the ground and the base of the sculptural object, producing the silence that allows plastic expression its own voice and existence, as Goeritz showed in 1953 with his plastic poem.
This landscape of stone-like conditions, where steel pierces clay through its verticality, is the dialogue between the space contained by the walls of El Eco's courtyard and the presence of volumes discovered through the artistic practice of the crafts related to the production of Rendón's work, which refers not only to an architectural construction within the museum, but also to the construction of the artist's own experience through the execution of a material exercise over several days of work, within a specific and significant context for the history of modern art. In this case, El Eco transforms into an open platform for the erection of the axes of a deliberately unfinished construction, which projects itself as an allegory of continuous learning within the exercise of artistic practice, where the sculptural spirit of Modernity permeates contemporary spatial experimentation.
Text: David Miranda, Curator
Para algunos especialistas del arte, la esencia del Modernismo descansa en el uso de los métodos característicos de una disciplina, no para subvertirla sino para establecerla más firmemente en su área especifica. Las artes y oficios que enmarcaron los diferentes capítulos de la historia, heredaron múltiples posibilidades constructivas de la forma a partir de sus cualidades materiales. Dichas expresiones constituyen un campo de conocimiento del mundo que lejos de ser una cita o conmemoración del mismo, definen diversas alternativas para su habitabilidad. Un ejemplo de ello es la arquitectura emocional de Mathias Goeritz, materializada en las líneas del edificio del Museo Experimental El Eco. Como consecuencia de esta cualidad moderna, el arte contemporáneo -mediante la sintaxis de la obra de los artistas- se ha definido como un transeúnte que circula dentro de las técnicas materiales entendidas como oficios, ya no para enaltecer los códigos de una disciplina sino para la transgresión de la misma, en aras de la apertura de nuestra percepción visual y de las categorías simbólicas que le otorgamos al hecho artístico. De modo que ahora podemos entender a la obra de arte como una consecuencia de la acción plástica, un vestigio deliberado de la práctica artística, o un documento fehaciente del proceso creativo que colabore en la conformación de una imagen simbólica que conecte la intención del artista con lo demás.
La práctica artística llevada a cabo en un sitio específico, activa reflexiones diversas entorno a la inserción de la expresión plástica, y sobre todo al quehacer del artista dentro de un espacio ajeno a su estudio. Para Ricardo Rendón (México D.F.1970), el salón, la galería y en este caso el museo, se convierten en un área de taller donde las características formales, simbólicas y estéticas del sitio, permiten entender al lugar donde produce su obra como un “estado de transformación”. Zona en Construcción, es como define Rendón su intervención dentro del patio del Museo Experimental El Eco, la cual se erige como serie de elementos ascendentes armados con materiales de construcción, que aluden formalmente a los castillos que soportan la envolvente de un edificio. Dichos elementos, son el contenedor del vacío entre la superficie del suelo y la base del objeto escultórico, produciendo el silencio que permite a la expresión plástica su propia voz y existencia, como lo mostrará Goeritz en 1953 con su poema plástico.
Este paisaje de condiciones pétreas, en donde el acero atraviesa el barro mediante su verticalidad, es el diálogo entre el espacio contenido por los muros del patio de El Eco y la presencia de los volúmenes descubiertos a partir de la práctica artística de los oficios relacionados a la producción de la obra de Rendón, que no solo refiere a un levantamiento arquitectónico dentro del museo, refiere también a la construcción de la experiencia del artista en sí mismo a partir de la ejecución de un ejercicio matérico a partir de varias jornadas de trabajo, en medio de un contexto específico y significativo para la historia del arte moderno. El Eco en este caso, se transforma en una plataforma abierta para la edificación de los ejes de una construcción deliberadamente inconclusa, que se proyecta como una alegoría del aprendizaje continuo dentro del ejercicio de la práctica artística, en donde el espíritu escultórico de la Modernidad, perméa a la experimentación espacial contemporánea.
Texto: David Miranda, Curador
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